sábado, 7 de noviembre de 2015

Aún recuerdo un par de mis antiguas guerras, a algunos siervos del dolor y a las tantas conclusiones de momento de muchos mentirosos que fuera del poder vendieron el más asqueroso de los discursos y luego dentro de él, cambiaron con una velocidad que pasmaba las opiniones y las propuestas para el progreso, sin sufrir las más leves culpas, sin escrúpulos y el pulso más firme para fomentar la corrupción y permitir ideas tan siniestras y lúgubres como sus propias nieblas...

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