Artículo periodístico
EL DEFINITIVO E INCONCLUSO CASO PAYA
Damián Ramírez
Si no conocemos el caso de Peravia a tiempo, en Paya, Ojo de Agua, Baní, esta parte del país muy de la mano del narcotráfico, se habría convertido probablemente en una provincia poderosa y hubiéramos estado hablando de desarrollo económico y llenando de elogios a la gestión gubernamental de turno por su gran desempeño, habríamos alabado en demasía a una mano nunca interventora ni en pro y mucho menos en contra, en el casi inevitable avance de estas tierras de fenecidos que creen estar vivos. Pero este pueblo no merece conocer todo lo que talvéz sabe el ex presidente Hipólito Mejía sobre narcotráfico o sobre sus garantías de vivir en espacios seguros y libres de este contrabando y los datos de contundencia que verdaderamente puedan ser aportados, si se protege o no a los implicados en el ya famoso o popular Caso Paya.
Decir las cosas tal como sucedieron quizá no es o sea el norte de esta gestión, que debe apropiarse del compromiso de enfrentar con energía al flagelo que nos embate.
Mientras el devenir del tiempo produce sus acciones, otro senador, Euclides Sánchez explosiona y produce con ello que Jorge Subero Isa ordene investigar en La Vega sobre su denuncia de que hay jueces a favor del narcotráfico y que el Ministerio Público también incurre en participar apoyando tal hecho delictivo. Estamos ante un derrumbe histórico de la sociedad que nos falla a diario; estas planicies de esperanzas y muchas caminatas pacificas; vivimos en definitiva en la tierra de las decisiones trascendentales, las comisiones investigativas diseñadas para arrojar luz a los tantos misterios que mueren como nacieron, sin solución.
Y sucederá que otros tantos en el transcurso de nuestra República informarán como el secretario de las Fuerzas Armadas que investiga sobre la existencia de células del narcotráfico dirigidas por manos extranjeras, y que esto amenaza la seguridad de la nación, nuestros lares se convertirán en un lugar donde se intensificarán las presiones internacionales, se impondrán sanciones, se brindará o por lo menos se intentará el hecho, la ayuda para continuar las perennes luchas, las insulsas batallas contra u n negocio que es el gran dolor de cabeza del planeta y del cual se desligará si Dios y un par de legiones de ángeles le socorre.
Actos tales como el de Ojo de Agua, solo sirven para develar los lazos que guardamos, muy estrechos, amplios y profundos con el narcotráfico colombiano cuyos tentáculos ya nos alcanzaron y han esclavizado a a cerebros proclives al anhelo de la fortuna fácil o la incontenible propagación de aquellas sustancias controladas que como otras tantas eventualidades han hecho de este un país que ha perdido elegancia a la hora de resolverles, nos posiciona como, o nos hacen parecer una mujer barata en francos gestos invitadores a que la usemos sin puritanismos, pero olvidamos que este es un lugar donde las señales primeras de lo que sea llegan a cerebros ausentes de raciocinio, sin la fuerza necesaria para conceptualizar o formarse las ideas correctas para ser entes decisivos en una patria que necesita elementos con tales cualidades.
Podremos pues, ante un evento sucedido el 4 de agosto denominado ya como ¨ Masacre de Paya ¨ o el ¨Caso Paya¨, lleno de anormalidades y con una terrible falta de congruencias en la información, en puntos tan sencillos como saber las nacionalidades de los asesinados, construir una nación lejos de futuros y parecidos conflictos. Imposible si nos encontramos con que marchan por ahí en una Marina de Guerra, Ejército Nacional, Fuerza Aérea Dominicana o Policía Nacional, cualquieras, redes mafiosas ocultas y dirigidas por altos oficiales, que además dirigen viajes ilegales; oficiales superiores participantes directos en la matanza de los siete en Paya.
Si vemos que ocho miembros de la Marina de Guerra son presos de haberse dejado comprar por el narcotráfico y estos a su vez se adhieren en diez mese a 109 miembros de los diferentes cuerpos castrenses atrapados por el narco o la pregonación de ruinas institucionales por aquellos que están para velar que no nos alcancen las desgracias que las priman, o los vaticinios del Guerrero aquel sobre otras masacres que se avecinan en otros espacios, que a nuestros líderes y direccionadores del destino de esta gran selva no les son indiferentes. Hará falta marchar una eternidad y más kilómetros que los años que tiene la tierra misma para desistir en las luchas contra el principal problema de los países democráticos y no considerar los intentos vanos, aunque hoy sean detectados 150 kilos de coca y mañana colisionemos con 5 ó 6 ve4ces la misma cantidad, un colapso productor de frenetismos talvéz, para aquellos que queremos decidir un nuevo espacio, confirmar una visión de nación orgullosa.
Pero esto nunca será y debe reafirmarse categóricamente una nación con una mayor vinculación no solo con las luchas contra el narco, sino también con la eliminación o por lo menos la reducción del desempleo, de la nueva crisis alimentaria que aquí ha sido vivida por muchos años, con otros apellidos; será correcto decir que no inicia este año por culpa de un petróleo costoso o por la producción de biocombustibles, estos problemas son ancianos olvidados y maltratados por las disposiciones de gobiernos llenos de hombres que prometieron y se han hecho amnésicos a sí mismos y que juegan a tener roles importantes.
Gobiernos que con la generación histórica de recursos no han podido hacer vivir a la patria en mejores condiciones, ahí radica el centro de todas las problemáticas de R.D., que solo piden paciencia a la ciudadanía, más paciencia a una mayoría que ha nacido esperando y morirá en el aguarde de lo que no ha de llegar; como si afloran las sonrisas del poder político, religioso o empresarial, sectores que dan sus espaldas a los centros internacionales de blanqueo establecidos a sus anchas en todo el país, al avance del narcotráfico en El Caribe, probablemente lucubrando sobre la pormenorización de las señales del narco abundante que ahoga a estas tierras, talvez por el Caso Paya no ser comparable con los casos de México, donde no hay respeto hacia nada y la corrupción impune crece vertiginosamente.
Mientras y de forma final, la droga sigue lloviendo, desapareciendo y siendo consumida por todos los espacios sociales del territorio, y seguirán dividiéndose no solo R.D.$15, 000.000, entre oficiales y civiles que aceptaron los pagos por el trabajo sucio del narcotráfico en Ojo de Agua, también seguirá trascendiendo, no solo en los senderos de Peravia, sino en todo este espacio que ya no es nuestro, solo de unos cuantos que a fuerza de aquellas sustancias no tan controladas, como se nos quiere hacer entender, las armas y el dinero han hecho atractiva a Peravia, y es lamentable, no solo porque el independentista Máximo Gómez la vivió y en parte luchó desde Baní por una Cuba libre, sino porque se empecinan muchos porque Paya y todo Peravia, ya no sean un dulce recuerdo, solo una fotografía oscura y lúgubre de los infructuoso del sistema que nos ha tocado vivir.
Artículo escrito en 2008, cualquier confusión con el presente, pura coincidencia.
Quien escribe es Comunicador.
ES UNA PÈNA QUE AL DIA DE HOY CUANDO YA HAN SIDO CONDENADO UNA GRAN MAYORIA DE LOS ACUSADOS, TODAVIA SE DIGA QUE EN ESTE CASO NO ESTAN TODOS LOS QUE SON, PUES INCLUSO ALGUNOS DE LO QUE SE SUSPUNIA ERAN CULPABLES, FUERON DESCARGADOS Y DEJADOS LIBRE DE TODA CULPA
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