lunes, 8 de noviembre de 2010

Reportaje 
Un grito en Capotillo
Damián Ramírez
Santo Domingo.- Capotillo despertó hoy como lo ha hecho muchas veces durante sus 47 ó 48 años de existencia, cuando también era llamado Farias, desde 1961, año y década en la que nace el barrio, con una colectividad que va en pos de mejorar estas tierras, aunque también existan algunos por ahí a los que poco les interese el asunto.
La cuestión es que Capotillo, con un km. cuadrado y más de  90 mil habitantes alberga como comunidad grandes problemas, es probable y mucho que por un crecimiento desproporcionado que le  ha obligado al hacinamiento.

Es 1961 el año de su fundación quedando demarcado por las calles Nicolás de Ovando y la Albert Thomas, la Av. Duarte y la Cañada del Diablo. Le circundan el Ensanche Luperón, los Barrios Simón Bolívar, Villas Agrícolas y la comunidad de La Zurza.
Sus problemáticas van de la mano de lo populoso y de sus futuros ciudadanos a los que les interesa poco la escuela y de los que a ella van, poseedores de un deseo mínimo de acogerla y apropiarse de las instrucciones emanadas. Las disyuntivas se presentan con los enfrentamientos o del narco y las instituciones castrenses contra el mismo.
El barrio con todo y sus manifestaciones justificadas o no ebuye con lo negativo, provocado por aquel muchacho que con kilo en mano como instrumento de labor se apresta a ejercer una venta al "cotumo" o consumidor de las sustancias controladas a las que un organismo designado para ello pretende detener, de donde se desprende el miembro policial o militar que se postra ante lo que el dinero puede comprar, actos estos que no desalientan a aquellos viejos pobladores que recuerdan a un Farias o Capotillo tratando de urbanizarse y no corromperse; sus memorias albergan al barrio como una sola familia, lo que hoy es historia,  pero que surge con lo positivo, cuando presenta a sus ejemplos a seguir y continuar promoviendo, cuatro de ellos, Juan Cueto, Genciano Coradín, Aldenia Marte e Israel Ramírez, con los  que se contó para el reportaje que se desarrolla.
Servicios en Capotillo
Capotillo adolece de forma ancestral del rendimiento efectivo de los servicios primarios como la recolección de deshechos en forma religiosa, del servicio de agua y por supuesto del principal y más nacional de los problemas, la electricidad, la que se le brinda a la zona con una media de 6.5 horas diarias, 45.5 horas semanales.
Desarrollo y aporte de los centros educativos
El barrio Capotillo cuenta a la fecha con un número de 7 centros para la Educación Inicial, Básica y Media.
El primero por ser el más longevo de todos y más emblemático es el Centro Educativo Santo Cura de Ars (CESCAR). El mismo está ubicado en la Av. Duarte y fue fundado el 15 de septiembre de 1966 y alberga a más de cuatrocientos niños de la población estudiantil del barrio y zonas aledañas.
Le sigue el Centro de Educación Media Capotillo situado en la calle Capotillo y fue fundado en el año 1978, en el se imparte docencia ininterrumpida desde su fundación hasta los días actuales. Uno de los aportes de dicho centro es que sus bachilleres a graduarse pagan su labor social con un servicio militar no obligatorio en el Ejército Nacional.
Los demás centros son la Escuela Básica La Aurora, ubicada en la calle Capotillo y el Centro Politécnico Santa Clara de Asís, ambos ubicados en la Respaldo Isabela y fundados en el programa Gestión Educativa 2004-08, del gobierno de Hipólito Mejía Domínguez; el Consejo Nacional para la Niñez (CONANI) para la Educación Inicial, también de la misma gestión y fundado en mayo de 2002, la escuela Centro Educativo Capotillo, situado en la Diego Velásquez; el Centro Educativo Paz y Bien producto de la actual gestión de gobierno del presidente Leonel A. Fernández Reyna y finalmente la Escuela Salomé Ureña, situada en la calle 16 Norte, centro que presenta las condiciones más cuestionables, pero que no obstante, con todo y sus limitantes estructurales alberga a más de 490 estudiantes en las tandas vespertina y matutina, instruyendo desde el pre-primario hasta el 8vo. Curso con 11 aulas y 10 profesores con una perdurabilidad de 32 años y que ha logrado subsistir por más de tres décadas ya que se ha visto en la extrema necesidad de privatizar sus tardes, quedando pública en las mañanas.
Dicho centro persiste muy a pesar de la negatividad de la masa escolar de Capotillo que muestra, según las palabras de un viejo roble conocido por todas las calles de Capotillo, el señor Genciano Coradín, que expresa que los niños y muchachos muestran disposición escasa  para atender a los que los maestros intentan enseñarles, quebrando con ello aquella máxima educativa que dice que quien no atiende no entiende y que el asunto se agrava con el miserable apoyo que recibe el profesor de parte de los padres, quienes si revisar los cuadernos de los estudiantes culpan a los maestros por el fracaso natural que trae como consecuencia la anterior afirmación.

En cuanto a las remodelaciones de las escuelas, ve como positivo las acciones en pro de las estructuras escolares, pero apuntó en este punto que no solo se remodelan las escuelas sino que se capacitan además los profesores con becas al exterior y se regalan los libros a los estudiantes, pero como punto negativo refiere que a pesar del esfuerzo loable , vale aclarar, por lo que puede leerse en los periódicos sobre las últimas pruebas nacionales, los estudiantes obtienen peores calificaciones que hace 10 ó 15 años, cuando se aplicaba el reglazo. Es preocupante, asevera, porque los liceos paren bachilleres con miserable preparación y las universidades pierden tiempo enseñando lo que deberían llevar aprendido, agregó que el currículo de la educación dominicana con respecto a algunos países de Latinoamérica y EE. UU. Se ha quedado detrás.
 
Esta es una de la voces que clama en Capotillo por una más amplia inversión en lo social, con el objeto de que ello palee los problemas profundos que influyen en sus habitantes, como el tráfico de drogas que alcanza al muchacho que ve los frutos del narcotráfico y a un profesor que limitado solo puede circunscribirse a un currículo que ya no instruye sobre moralidad.
Una voz que pide  que no fallezca el empuje hacia un futuro promisorio para los que habitan a Capotillo y que sigue luchando junto a su hermana para que la Escuela Salomé Ureña, ubicada en a calle 6 con 16 Norte, reciba de la Secretaría de Educación las remodelaciones que le  conviertan en un centro educativo digno y público a tiempo completo; que batalla aunque no ha recibido respuesta de los sectores que pueden resolver tal problemática, al menos la positiva sobre sus peticiones, ya que dos reuniones han abortado con la directora del Distrito 15-02.
Y finalmente, con una sonrisa alentadora, quien ha notado como educador la necesidad de que el o los gobiernos aperturen hacia la construcción de más escuelas en Capotillo, en vez de incentivar la clausura de algunos de los centros que se tienen, como fue la propuesta de la directora de dicho distrito. Con una sonrisa combativa y orgullosa por tener el centro en su haber a más de veinte estudiantes egresados de la escuela que ya se han hecho profesionales, otra cosa que le enorgullece es que es la escuela es a la que menos estudiantes le han reprobado en pruebas nacionales, casi con el 100%.
Una voz que grita y seguirá en la batalla cruenta para que se haga una realidad un centro escolar digno en la zona, aunque los hayan dejado fuera en los últimos dos proyectos que se convirtieron en el Consejo Nacional para la Niñez (CONANI) y el Centro Integrado Capotillo que habrían sido probables reubicaciones, pero es latente que en su interior descansa la idea de mantener el centro en su lugar de origen.
Sus calles y callejones
Capotillo con un ambiente sugestivo, con abundantes calles no asfaltadas, ningún monumento o parque, limitado por cuatro caminos históricos, sus calles que le unen a otros barrios que no guardan gran diferencia con él.
Sus calles interiores más  importantes son la Diego Velásquez, La 42, la Respaldo José Martí, Los Manguitos, la Dr. Betances, Josefa Brea, Respaldo Yolanda Guzmán, la 16 Norte, la 6, la Estrella Ureña, la Gral. Sucre, la Libertad, la Capotillo, entre otras.
Estas son sus calles angostas, con nombres importantes de hombres del pasado, pero que son poco honradas cuando se permite el deterioro de las mismas.
 
Las más conocidas son la alborotada calle 42, escenario de grandes contiendas y hasta películas para el cine, tales como Miami Vice y el destino más frecuentado por civiles y militares y la Josefa Brea por su gran extensión.
Sus callejones por su naturaleza lugares de hacinamiento y escondrijos de malhechores, siendo el más conocido el histórico Callejón de Cibanito.
 
Pre y post Capotillo
Algunas décadas después Capotillo muestra ningún vestigio de avance, pero si meros recuerdos de sus inicios esperanzados, aunque no muy auspiciosos.
 
Para María Ramírez se perdió el venerar símbolos del país y la fe y erudición y ya no hay ninguna devoción hacia las creencias... a su gente le emociona más reggaetón.
 
Capotillo añora avanzar en un pueblo donde sus gente pretende ser enterrada como el joven rey Tutankamón.
Sus centros religiosos
Capotillo cuenta hasta ahora con dos parroquias, la principal es la Santo Cura de Ars, alojada en 1000mt. cuadrados y fundada en 1955, pero inaugurada oficialmente en febrero 25 de 1959, en la era del trujillato y la más amplia y moderna de su época, y la Parróquia Santa Clara de Asís, fundada el 26 de septiembre de 1982, la misma dentro de sus múltiples ocupaciones, trabaja con una pastoral juvenil, que busca recuperar a los jóvenes adictos, ejerce su obra contra la pobreza, pero primero pretende lograr que la gente en sentido general se encuentre con Cristo; trabaja de forma plena con la familia, los ancianos, con la búsqueda de puestos laborales para los jóvenes, con el deporte y la organización de competencias en ese ámbito.
Sus instituciones
Capotillo  tiene sus voces con las que muy a menudo emite gritos que trascienden, una de ellas es el Centro para el Desarrollo de Capotillo (CDC),  cuyas estructuras nacen en 1998, un 18 de febrero, pero que cerebralmente descansaba en las cabezas de unos cuantos y que afloró en 1997 provocando los verdaderos orígenes del centro, a partir de la creación y organización del "Festival Deportivo y Cultural" cuyo objetivo o norte fue y es organizar equipos deportivos.
 
CDC es portavoz de un mensaje positivo sobre la transformación del joven de Capotillo, es una organización de proyectos futuros, uno es el de un programa de fomento de empleos.
El Instituto para el Desarrollo de la Comunidad Inc., (IDC) es la otra institución y un miembro pleno del Foro Ciudadano, cuyos orígenes se suceden en 1999, año en el que principian los aspectos esenciales en la formación técnica y laboral, y que consta además de la Escuela de Artes Juan Bosch.
 IDC con sus ideologías claras y persistentes persecuciones hacia lograr un mejor ambiente y espacio, busca combatir los males que aquejan al barrio y entregar a las manos del desarrollo principalmente a sus habitantes más jóvenes.
 
IDC es una institución sin fines de lucro y promueven en los jóvenes el que se hagan multiplicadores o promotores de los conocimientos adquiridos en el proyecto.
 
"El trabajo ha calado", fue una de las tantas aseveraciones de Aldenia Marte, ganadora del Premio a la Juventud 2008, "la organización va en busca de los niños, niñas y adolescentes en conflicto con la ley; es norma de la institución ejercer un trabajo social, directo y de alfabetización", expresó.
Capotillo cuenta con los espacios y organizaciones para mejorar, pero no con el empuje de los principales sectores que se niegan a brindar un mejor rostro al barrio.
 
Sus medios de comunicación
Cuando en Capotillo las cosas parecían que no marcharían todo lo bien que muchos querían y los eventos que se sucedían por largo y extremo tiempo fraguaron, un grupo de hombres decidieron tomar sus opciones, aún cuando se descartaba la zona y el espacio de lucha quedaba vacante y nadie pretendía enfrentar los dilemas sociales y jugar un rol importante contra algunas decisiones que garantizaban la transición de Capotillo. Mientras muchos hacían todos los intentos para sepultar ideales y otros debatían sobre la nada, algunos decidieron pronunciarse en contra de reacciones irónicas e instaron los cambios, presentando un contraste notable con lo que eran las condiciones del barrio, producidas por una o dos problemáticas sociales.
La iniciativa descansó en las manos de Carlos Reyes, Jesús Castillo, Arístides Arroyo, Juan Cueto, Ramón Jiménez y Alejandro  Méndez, ideario éste último del nombre de lo que nació en agosto de 1998 y que se hizo trabajo común del grupo y se convertiría en lo adelante en objeto promotor de las persecuciones positivas a favor de Capotillo, ve la luz ese año el boletín "Capotillo en Marcha", con el objetivo, según las palabras de Israel Ramírez de plantear la nueva cara, o brindarle un nuevo rostro, o promover las bondades del barrio, además de proyectarlo en sus actividades.
"Capotillo en Marcha", según aseveró Ramírez tocaba los temas sociales, la violencia como tal, la pobreza, la falta de escuelas; fue un medio difusor de los principales proyectos que proponía CDC en beneficio de Capotillo, ya que, además, fue la institución que alumbró al medio.
Finalmente, este es el mediatizado barrio que nació pretencioso y que no ha avanzado más allá del hacinamiento y el tráfico de drogas, este es Farias o Capotillo, como le recuerden mejor. 


 






     

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