lunes, 8 de noviembre de 2010

Artículo
Un negro de perfil ganador contra una mujer de agallas
Damián Ramírez

Barack Obama agita sus manos en demostración franca de victoria, pero por estos problemas étnicos que arropan a las sociedades, que limitan al entendimiento humano, se percibe que tendra grandes muros que saltar.

Con lo expuesto de principio comienzo resultando algo redundante, pero tratando de ser lo más claro posible para referirme a las posibilidades de que un negro salga de su ghetto y gobierne a la primera hasta ahora potencia en el planeta.

Obama ha desatado su lucha y la ejecuta con fervor y orgullo, este senador junior y demócrata se enfrenta a una mujer de nombre Hillary R. Clinton con un background más que suficiente para dar la lucha. Esta batalla electoral presenta a dos candidatos a los que EE. UU. no está acostumbrado, los dos de un solo golpe, pero por suerte para la nación, los dos en unas elecciones internas de partido.

Una mujer y un negro; si caminamos por toda la historia de la nación no podremos encontrar a una mujer que haya gobernado, pero menos a un negro; en ninguno de los dos históricos partidos, el Republicano y el Demócrata, y uno de estos dos candidatos anormales para esta sociedad, representará a los demócratas.

Como están en boga las sorpresas en el norte, recibimos la grata noticia, aunque haya venido o se haya producido por accidente, ese país tendrá su primer gobernador negro en la ciudad de Nueva York, en la persona de David Paterson que sustituirá al gobernador Eliot Spitzer que renuncia por convertirse en el “Cliente 9” de una prostituta llamada Kristen.

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