lunes, 8 de noviembre de 2010

Reflexión
Eva nació desnuda
Damián Ramírez
Cuando Eva colisionó con las primeras luces que le fueron regaladas a su existencia, lo hizo desnuda y le aguardaba Adán en las mismas condiciones, por sus situaciones que no les permitían conocer sobre lo bueno o lo malo, se entiende que ni por asomo se  imaginó o imaginaría la pareja que unos 5 mil años después o más estaríamos envueltos en estas tormentas que produce la moda.
Se dice que la moda es una costumbre de movimientos impuestos que se masifica, es de actualidad ahora lo que está fuera, quiere expresar lo anterior que los viejos estilos  regresan, lo que la vuelve un círculo ridículo y poco creativo, además de recurrente.
Ella es rápida, esporádica, nada perdurable. El hombre según génesis nació o fue creado cueros al aire, pero su descendencia actualmente esclava de las imposiciones de una industria que va al paso de la tecnología y que desarrolla en las principales potencias del mundo establecidas al norte de estos lares y en Europa.
Ellos dicen y el resto del planeta salta, dictan los estilos en las vestiduras para los días y las noches, para domingo y hasta para tomar el té, todo para poder ser aceptados en los diferentes ámbitos sociales. Ellos ordenan las normas de conducta, incluso.
Lidian con este fenómeno superficial que casi elimina las vestiduras que han sido la representación cultural de un país.
la puesta en los principales escaparates del planeta de lo próximo a ser usado en otoño, verano, invierno o primavera, es productor de delirios, todo un acontecimiento social que hace a los consumidores acudir en tropel a las tiendas a adquirir lo promovido, que convierte a algunas zonas de  la tierra en ferias de rutinas y rituales, en lugar de adicciones a obtener nada.
Para los expertos de la moda y encargados de vestir al orbe, ella te hace atractivo, es decir que imitar y perder la personalidad es la orientación a seguir. La usanza es la novia de los lujos y meterse en esta relación implica que deberás pasar el resto de tus días tratando de ganar prestigio, ir a la par con los deseos de un hembra vanidosa o el acompasarte con los de un varón tras beneficios sociales, que se cuida igual y casi un poco más que ella; ir a la par con hombres y mujeres mundanos de agitadas noches de fiesta, alcohol y homosexualismo, un debacle de mala fama en una ciudad que con tales actos se denuncia como próspera y floreciente, pero llena de superficiales e infelices corazones que solo dan confianza al espíritu con los trapos de la próxima estación.
Bienvenidos al esplendor de Belle Epoque, a exhibir los cuerpos, a provocar lascivia y el agravio en los sexos; donde serás aristocrático, rudo, elegante o inteligente si tus vestiduras lo denuncian. la moda ordena estilos de vida, incluyendo cuerpos en forma o voluminosos, simbolistas de las frustraciones más evidentes.
Terrible espectáculo que muestra a los reyes, príncipes y presidentes del mundo sometidos, a actores, actrices, cantantes y ejecutantes de deporte alguno en una esclavitud plena creyendo estar enrumbados, pero sin encontrar camino, colaboracionistas que hacen que un mayor número de víctimas del juego de estas imposiciones donde muchos viven de su auge perezcan en el trayecto.

En 1914 la II Guerra Mundial se interpuso en sus sendas evolucionistas, pero ni esta o catástrofe alguna han podido ser óbice en su paso inmisericorde hacia la conciencia de los presentes futuros autómatas de un movimiento que no se detiene y del cual escapé un día en el que mi alma desistió, donde cobraban urgencia otros aspectos y anhelos, no precisamente los de vestir la piel con lo último, ya que la esencia del asunto es esconder el pudor.
Mi gusto por las ropas, pues es sencillo y tranquilo, con él persigo solo la garantía de trascender olvidando a algún crítico que solo busca sacar ganancias con las tendencias actuales que una vez y muy remota fueron historia, contra la oleada establecí mi propio movimiento de resistencia, con el uso de unos jeans, un t-shirt y unos zapatos adecuados con los que me preparo a buscar en estos pocos horizontes al progreso y desarrollo, y muchas más razones para continuar entendiendo a los descabezados que deambulan entre estos flujos estacionales y que guardan cómoda distancia con las realidades amargas, pero  que se hace difícil objetivo.
Como los daños no pueden ser más considerables, una camisa que se ajuste y una que otra corbata para anudarme la esperanza y vivir la vida y mis amores donde las condiciones son severas es suficiente para no divorciarme de mis ideas y no ser inmune aún con la exposición, ya que coexisto y la tentación acecha y mis fortalezas pueden derrumbarse.
Unos tenis sin marca,  por ende no promovidos, más que idóneos para caminar y no cesar en las búsquedas de días parecidos a los de antaño, aunque es demasiado tarde; aptos para lanzar un par de pelotas en un campo diferente al que me enseña el estado, donde discurren los colapsos políticos y las divisiones étnicas.
Algo cómodo para dormir y descansar de las voces extremistas y de los regresos inevitables a cosas ya pasadas y de la doble moralidad religiosa.
Unos trapos, los necesarios, aunque no los indicados para tomar un té o el café, pero si para disfrutarlos y que estos sean mi prioridad y no los lienzos que lleve; no para lucir seductor y erróneo sino para llevar a cabo una existencia sin agites, mas con nuevos enfoques, no para hacerme soldado perdido, más bien un hombre de bases poderosas, objetivos importantes y que pueda pregonarlos durante años sin la necesidad de unas vestiduras que podría rasgar si llegara a contradecir sus ideas o lo mismo sus criterios.
en resumen, la moda y los usos cerebrales de aquellos maniatados intentando obrar tiene un mundo de distancia entre ambos y mi laya dista por igual de ellos, de esas cosas cuyo punto de separación es la muerte, una que ocurrirá pronto y por lo cual es más trascendente proseguir tras otras más sólidas e interesantes influencias, las que me liberen de las transculturizadoras usanzas  y las transiciones compulsivas y frágiles de gente atraída por lo raro o que me alejen de estos lastres benditos  y controvertidos. Suena a logro imposible y a grande escollo que rebasar, empero alcanzable y digno de seguir.
La perorata culminó, debo vestirme para lucir agradable en un día difícil y subterráneo.

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